La pandemia provocó que las competencias locales, nacionales, internacionales, de todo tipo, no puedan realizarce. No sorprende, entonces, que los integrantes de la selección argentina de karate usen el “modo simulacro” para suplir esa carencia. El objetivo que buscan cumplir es el de llegar de la mejor manera al preolímpico de París que se disputará del 11 al 13 de junio.

“Consiste en armar el área de competencia con las medidas reglamentarias, poner música simulando el ruido del estadio, poner las sillas en las esquinas simulando que están sentados los jueces, pelear el tiempo que demora una lucha, usar la indumentaria completa de competencia”, detalló Gonzalo Navarro. El karateca tucumano está instalado en el Cenard hace más de una semana. Los días de entrenamiento transcurren de esa manera. “También armamos el sorteo para ver quien pelea con quién y si perdés, ese día no peleás más; simulando que te eliminaron del torneo”, agregó a la descripción de recrear con el mayor realismo el día de competencia que, para él, será el 11 de junio.

“La pandemia sin dudas afectó a todos. Principalmente, en la falta de competencias que son indispensables para mantener el alto rendimiento”, reconoció el karateca que no compite desde hace 15 meses. “No es una preocupación en este momento, confío plenamente en el trabajo que hicimos para llegar óptimamente”, sostuvo con confianza Navarro. Los rivales que tendrá en París llegarán, en el mejor de los casos, con la experiencia de dos torneos europeos. “Ellos también estuvieron mucho tiempo sin competir”, remarcó Navarro. “Los simulacros de torneos entre nosotros, nos mantienen motivados y fuertes mentalmente”, explicó el alumno del sensei Iván Troitiño. En la capital francesa, en el estadio Pierre de Coubertin, Navarro deberá terminar entre los tres primeros de la categoría hasta 67 kilos para estar en los Juegos Olímpicos de Tokio. “Es una oportunidad única e histórica para el karate argentino. Aspiro a estar en ese podio”, reconoció el estudiante que está a seis exámenes de ser Ingeniero Civil.

Él sabe que la cita japonesa marcará a su arte marcial, por más que no vaya a formar parte del programa olímpico 2024. Los que protagonicen los combates tendrán la responsabilidad de mostrar al karate con esplendor, clave para que luego sea reconsiderado como deporte olímpico. Y esa responsabilidad, a Navarro le gustaría tenerla.